Vuelta de las vacaciones de verano , retorno de la liga y donde verlo jejeje…muchos quieren ahorrar después de las vacaciones y buscan este tipo de alternativas.
Con el comienzo de las competiciones de fútbol vuelven a multiplicarse por Internet las páginas y aplicaciones que prometen ver partidos y canales de televisión de pago completamente gratis. El problema es que detrás de algunas de estas supuestas aplicaciones IPTV puede esconderse algo bastante más peligroso que una retransmisión ilegal: malware preparado para robar información personal y bancaria.
Uno de los ejemplos más recientes es Massiv, un troyano bancario dirigido principalmente a dispositivos Android que ha sido distribuido utilizando falsas aplicaciones IPTV como señuelo.
IPTV solo un disfraz
Conviene dejar algo claro: la tecnología IPTV no es peligrosa ni ilegal por sí misma. IPTV simplemente significa televisión a través del protocolo de Internet y existen multitud de servicios completamente legales que utilizan esta tecnología.
El riesgo aparece principalmente cuando descargamos aplicaciones modificadas, archivos APK de páginas desconocidas o programas que prometen gratuitamente canales y contenidos que normalmente requieren una suscripción.
Los ciberdelincuentes conocen perfectamente el atractivo del fútbol gratis y aprovechan estas búsquedas para crear aplicaciones aparentemente normales que, una vez instaladas, pueden introducir software malicioso en el teléfono.
MASSIV controla tu Android
Massiv es uno de los troyanos utilizados en este tipo de campañas. Tras llegar al dispositivo puede intentar obtener permisos especialmente sensibles, como los relacionados con las funciones de accesibilidad de Android.
El peligro está precisamente en los permisos que concedemos.
Una aplicación maliciosa con suficientes privilegios puede llegar a registrar lo que escribimos, observar nuestra actividad, interceptar mensajes SMS y mostrar pantallas falsas encima de aplicaciones legítimas.
Esto resulta especialmente preocupante cuando utilizamos aplicaciones bancarias.
El malware puede intentar mostrar una pantalla que imita a la de nuestro banco para conseguir el usuario, contraseña u otra información necesaria para acceder a nuestra cuenta. También puede interceptar códigos recibidos mediante SMS y facilitar que los delincuentes superen determinados sistemas de verificación.
En los casos más graves, este tipo de malware permite incluso controlar remotamente diferentes funciones del dispositivo.
La APK gratuita muy cara
Una de las claves de estas campañas está en la forma de distribuir las aplicaciones.
Muchas IPTV piratas no se encuentran en Google Play y obligan al usuario a descargar directamente un archivo APK desde una página web, un foro, Telegram o algún enlace compartido.
Eso no significa automáticamente que cualquier APK sea malicioso, pero elimina parte de los controles que encontramos en las tiendas oficiales y aumenta considerablemente el riesgo cuando desconocemos quién ha creado realmente la aplicación.
También deberíamos desconfiar cuando una aplicación destinada únicamente a reproducir televisión solicita permisos que aparentemente no necesita.
¿Por qué necesita acceder a nuestros SMS? ¿Por qué solicita funciones de accesibilidad? ¿Por qué quiere controlar otras aplicaciones?
Son preguntas que conviene hacerse antes de pulsar automáticamente en “Aceptar”.
Como reducir el riesgo
La mejor protección sigue siendo bastante sencilla: no instalar aplicaciones de procedencia desconocida únicamente porque prometan contenido de pago gratuitamente.
Es recomendable descargar aplicaciones desde tiendas oficiales, mantener Android actualizado, utilizar Google Play Protect y revisar cuidadosamente los permisos solicitados durante la instalación.
También conviene desconfiar especialmente de páginas que obligan a instalar aplicaciones adicionales, complementos o APK para poder visualizar una retransmisión.
Porque el problema puede acabar siendo mucho mayor que perderse un partido.
Lo que inicialmente parecía una forma de ahorrarse una suscripción puede terminar exponiendo fotografías, contraseñas, mensajes, datos personales e incluso nuestras cuentas bancarias.
En Internet, cuando algo que normalmente cuesta dinero se ofrece gratuitamente a cambio de instalar una aplicación desconocida, siempre merece la pena preguntarse cuál puede ser el verdadero precio.


